LA ROTURA
La práctica constante de los fundamentos del Taekwon-do, acrecienta la coordinación de fuerza, velocidad y precisión a un grado extraordinario, y estas características constituyen la base de las técnicas de rompimiento.
La precisión es esencial. Uno debe considerar correctamente la distancia entre sí mismo y el objetivo, para atacar en el alcance de máxima fuerza. Si uno está demasiado próximo, no habrá espacio suficiente para que el movimiento de ataque adquiera la máxima velocidad para abrirse paso hacia el blanco. En cambio si uno está demasiado retirado, su fuerza se dispersará antes de llegar al objetivo.
También es necesaria la precisión en la coordinación, para estar seguro de golpear el punto débil del material a partir, con el punto de mayor fuerza del área de golpeo de la mano, el pie, etc. de manera que uno parta la tabla o piedra que tenga como objetivo, sin lastimarse. La fuerza, aunque es muy importante, no es suficiente por si misma. En las técnicas de rompimiento, la fuerza es el producto de la precisión y la velocidad. La velocidad es la que provee la fuerza de choque necesaria para romper a través de materiales duros. El foco es la concentración de fuerza, velocidad y exactitud, es el principio eficaz que permite resultados que a los ojos de los recién iniciados o del común de la gente, parecen imposibles.
Las zonas del cuerpo con que se realizará la técnica de rotura, deben ser trabajadas lenta y paulatinamente con mucha dedicación, para que de apoco consigan acostumbrarse a la potencia del impacto.
Al principio, uno deberá elegir materiales bastante fáciles de romper, para practicar la técnica sin temor a lastimarse y generar confianza para tareas más ambiciosas. No se debe intentar realizar ningún tipo de roturas, a menos que esté previamente convencido de que puede hacerlo. Si falla en un intento de rompimiento, puede menguar la confianza del practicante, y retrasar su entrenamiento por varios meses.
Tablas de pino limpias son las mejores al principio, pues la madera es bastante blanda, y generalmente no poseen importantes nudos que consigan hacer resistencia en la rotura. La tabla a romper varia normalmente entre 1/2, 3/4 o 1 pulgada de grosor y sus dimensiones habituales para el caso son de 0,30 mts por 0,25 mts. aproximadamente.
Cuando el practicante, consiga romper repetidamente con éxito una de esas tablas, y para ello utilice diferentes técnicas, tanto de manos o de pies, puede entonces proseguir en el rompimiento de dos tablas, sostenidas juntas firmemente y con la beta en la misma dirección, después lo hará con tres, cuatro e incluso hasta cinco en el caso que desee realizar roturas de potencia. Mas adelante, podrá romper maderas mas duras, ladrillos, ciertos tipos de piedras y hasta bloques de hielo.
Tanto en los niños como en los adolescentes, se desaconseja la práctica de cualquier tipo de técnicas de rotura con mano, sobre superficies relativamente duras, ya que se considera que estos aun están en la etapa de desarrollo y sus manos aun se encuentran en proceso de formación. También aconsejamos que la práctica de cualquier tipo de técnica de rotura, se realice en el dojan bajo la estricta supervisión del instructor
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